ESCAPADA A VILLA SERRANA: LA INVITACIÓN A BAJAR UN CAMBIO
Foto Intendencia de Lavalleja
POR REDACCIÓN BRUTTA
Hay lugares a los que uno va para hacer cosas y otros a los que va, justamente, para no hacer demasiado. Villa Serrana pertenece a la segunda categoría. A poco más de dos horas de Montevideo, las sierras de Lavalleja proponen una pausa entre caminos de tierra, cerros, arroyos, monte nativo y noches en las que mirar el cielo vuelve a ser un plan.
Creada en la década de 1940 a partir del proyecto del arquitecto Julio Vilamajó, Villa Serrana fue pensada como una villa de descanso integrada al paisaje. Hoy conserva ese espíritu: casas rodeadas de árboles, caminos sinuosos y una sensación de estar lejos aunque la distancia no sea tanta.
Foto Instagram Parque La Guarida
Trekking con vistas
Para caminar, una de las opciones más interesantes es Parque La Guarida, que propone senderos ecoturísticos de aproximadamente 1,5 y 3 kilómetros. El recorrido más largo incluye un mirador 360° y atraviesa zonas de monte y antiguos paredones de piedra.
Otra posibilidad es acercarse al Salto del Penitente, uno de los clásicos de la zona. El parque combina paisaje serrano con senderos para recorrer a pie o en bicicleta, además de un mirador, cabalgatas y tirolesa.
Para quienes prefieren una caminata más tranquila, el entorno del lago y los caminos de Villa Serrana son ideales para recorrer, sacar fotos y simplemente dejar que el paisaje nos inspire.
Un fin de semana para descansar
El verdadero lujo de Villa Serrana es el silencio.
La propuesta de alojamiento va desde pequeñas casas y cabañas hasta opciones más especiales, como los domos que permiten dormir prácticamente bajo las estrellas.
Una opción con mucha historia es el Ventorrillo de la Buena Vista diseñado por Julio Vilamajó y declarado Monumento Histórico Nacional. Además de restaurante, cuenta con seis apartamentos rodeados de naturaleza, piscina y desayuno incluido para sus huéspedes.
Foto Instagram La Mia Cucina
Comer bien también es parte del viaje
Después de caminar, llega uno de los mejores momentos: comer.
El Mesón de las Cañas es un clásico para sentarse a almorzar con paisaje serrano. Su propuesta incorpora carnes de la zona, frutos nativos y platos tradicionales.
Otra opción es el Parador del Lago, ubicado junto a la represa. El entorno está rodeado de bancos, mesas y juegos infantiles.
Y si el plan es una alimentación consciente entre las sierras, La Mia Cucina es otra de las opciones de Villa Serrana. Pastas italianas y recetas de la India con la sabiduría de la medicina ayurvédica.
Para una merienda de esas que justifican una parada, Quiero! Té & Café funciona los fines de semana y propone un plan simple: café, algo rico y sobremesa sin apuro.
Foto Instagram Villa Toscana - Villa Serrana
El plan que no falla
Viernes: llegar, dejar las cosas y olvidarse del teléfono. Cena tranquila y noche de estrellas.
Sábado: desayuno largo + trekking en La Guarida + almuerzo en el Ventorrillo + siesta o piscina + atardecer junto al lago.
Domingo: caminata tranquila por Villa Serrana, cabalgata o visita al Salto del Penitente y una última merienda antes de volver.
Lo mejor de Villa Serrana: no hace falta llenar la agenda para sentir que el viaje valió la pena.
A veces el plan es caminar un rato, comer rico, mirar las sierras y recordar que también existe una vida sin apuro.
