CAMILA GALFIONE: ANDÁ POR LO QUE QUERÉS

Fotos por Rossina Abril

POR CAMILA PÍREZ

Curiosa, autodidacta e innovadora, Camila Galfione se abre paso en la escena de la moda a través de la escritura, el podcast y los eventos. The Meeting reunió en Montevideo a marcas, clientes y speakers en un escenario donde no faltaron las risas ni la astrología. La diseñadora y colaboradora para Vogue conversó con Brutta sobre su formación, sus intereses y su mamá, Rose Papantonakis: “no hago nada que no haya heredado”.

¿Siempre te gustó la moda? ¿Cómo eras de niña? 

Viví toda la vida con una mamá y un papá muy coquetos. Pasaba mucho tiempo en su vestidor jugando. Me acuerdo que papá tenía sus corbatas que giraban con un botón. Yo me metía abajo y las miraba. Siempre estaba muy en ese mundo de una mamá que se vestía, se maquillaba y tenía muchas revistas de moda. A los trece años empapelé una pared de mi cuarto con los recortes de Naomi Campbell y Claudia Schiffer, toda esa época de los 90 y las supermodelos. Estaban todas en mi pared y yo leía muchas revistas. Siempre me sentí muy atraída a ese mundo, siempre me gustó. Creo que toda mi infancia estuve disfrazada de algo. Cuando llegó el momento de estudiar, todo el mundo estaba con una crisis vocacional de qué hago. Yo sabía perfecto que quería hacer diseño de modas pero igual dije, me voy a cuestionar y fui al Gato Dumas a conocer la carrera de cocina. Terminé estudiando modas y este año, 13 años después, volví por esa segunda opción. ¡Por diversión!

Fotos por Rossina Abril

¿Estudiaste diseño pensando en escribir o en crear tus propias colecciones? 

Arranqué pensando en diseñar. Me gustaba la moda y quería sumergirme ahí. A los veinte años comencé con mi blog, The Strawberry Blonde, de forma un poco experimental, con ganas de escribir. Fue un flash del momento pero como tuvo una respuesta inmediata, creo que marcó un poco mi destino. Arranqué con el blog y enseguida me contrataron en Dress Mix, la revista uruguaya. Les dije que estudiaba diseño pero que no tenía ninguna base de periodista. Me respondieron que podía aprender. Tomé la oportunidad y escribí cinco notas por semana, una por día durante cuatro años. Así aprendí a escribir.

¿Qué temas te gusta explorar?

Mi blog siempre fue como el medio donde escribo lo que tengo ganas de escribir. Soy muy de meterme en “rabbit holes”, me obsesiono con un tema y voy hasta lo más hondo. Después salgo y me pregunto: ¿qué sigue? También trabajo mucho con empresas, las ayudo a construir su narrativa, su historia. En un momento empecé a darme cuenta que muchas marcas tenían tremendas historias para contar pero entraba a su página web y no había nada de eso.

¿Cómo fue que empezaste a colaborar con Vogue? 

Fue un proceso. Un día me dijeron que vino a Uruguay Andrea Vaamonde de Vogue de México y me pasaron su email. Llegué a casa, redacté el mail, no lo mandé y esperé tres años. Siempre editando ese mail. Yo leía mucho la revista y dije, necesito estar lista. El desafío no es llegar, es mantenerte ahí. Mandar el mail lo puede mandar cualquiera, pero pasás por un proceso de filtro en Condé Nast que te hacen pruebas sin que te des cuenta, ven tu redacción, ven tu estilo, qué tan rápido respondés, un montón de cosas.

¿No es lo que aparece en las películas?

No, es una corporación muy grande y muy seria. Es el lugar donde mejor he trabajado y que nunca he tenido ningún problema del estilo de El diablo viste a la moda.

¿Cómo ves a las marcas uruguayas?

Hay propuestas que compiten a nivel internacional. Es un poco la idea de The Meeting, mostrar esas marcas que están ahí, que tienen los estándares de calidad y el diseño que puede destacarse en la escena internacional y hacer brillar a la escena local.

Fotos por Rossina Abril

¿Qué buscabas reunir en The Meeting?

Principalmente moda, belleza y joyería. Tuvimos marcas de ropa, accesorios, calzado, make-up. Lo importante es reunir lo mejor de la escena. No es necesariamente diseño de autor local, si bien la idea es que predomine, pero también había marcas argentinas y la próxima edición por ahí se puede pensar en marcas chilenas. La idea es dar a conocer el Cono Sur y que sea un hub de moda para la región, no sólo para Uruguay.

¿Qué feedback tuvo la propuesta?

La gente venía por el plan. Decían que se sentían de viaje, lo cual estuvo bueno, mostrarles que hay cosas así en Montevideo, que hay cosas interesantes pasando. El evento fue un éxito en el sentido que siempre había gente. No fue un evento hecho para influencers, armado para afuera, para la foto. Cambiábamos de lugar los percheros de las marcas todos los días para que se conozcan entre sí, se promuevan, porque tienen tanta identidad que no compiten. Cada una tiene su esencia, su impronta, su estilo. Cada una tiene lo suyo y se generó un lindo círculo de amistad. Trajimos consultoras de Buenos Aires para que puedan charlar en el espacio durante esos días. La idea era darles un lugar cómodo, tratarlas como reinas, que se puedan tomar un café, tengan un lugar para sentarse y actividades.

¿Cómo entra la astrología a tu vida?

Siempre estudié astrología y leí mucho del tema. Mi mamá me regaló unos recortes y cartitas de cuando era chica y ya tenía recortes de horóscopos. En 2020 estudié, hice un año y medio de astrología y también leo mucho. Para mí hay cosas que uno aprende leyendo, viendo cartas, observando qué me pasa a mí, qué pasa en el cielo. Siempre arranqué mis podcasts preguntándole a mis invitados de qué signos son, entonces un día mi editora de Vogue me preguntó, ¿vos sos astróloga?, ¿por qué no hacemos cosas de astrología? Me daba un poco de miedo salir del clóset esotérico. Empecé con la carta astral de Marilyn Monroe, funcionó muy bien, seguí con la de Frida y cosas así. Después me empezaron a llamar para charlas de astrología y cada vez hago más. En The Meeting, obviamente,  teníamos una vidriera de tarot. A la gente le divierte y es parte de mi esencia.

¿Y ahora qué te gustaría lograr?

Lo que me entusiasma es una siguiente edición de The Meeting, creo que voy por ese lado, de estar más en acción. La escritura es muy quieta entonces últimamente me empecé a dar cuenta que necesito esa cooperación. En mi tiempo libre me encanta cocinar y me gustaría recibirme de cocinera profesional este año, viajar y divertirme. 

Fotos por Rossina Abril 

¿Cómo te llevas con tu mamá, Rose Papantonakis?

Re bien, todo lo que hago lo mamé, excepto la astrología. No hago nada que no haya heredado y por suerte, lo que se hereda no se roba. Doy charlas, como mamá, estoy en el detalle de la moda, la escritura, ella siempre leyó cosas lindas en navidad, no hago nada que mi mamá no haya hecho. Lo hago diferente pero es todo inspiración de ella que siempre fue muy activa y emprendedora. Mamá siempre estaba trabajando pero me hacía parte en lo que podía. Iba a sus clases, a sus charlas o la ayudaba a poner moñitos en las cajas que hacía y para mi eso fue muy inspirador.

Fotos por Rossina Abril
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